Hablemos claro: ¿qué es la motivación extrínseca?
Seguro te ha pasado: haces algo no porque te encante, sino porque hay algo detrás que te motiva.
Tal vez trabajas por el sueldo, estudias por la nota, o haces ejercicio porque quieres verte mejor.
Eso, justamente, es motivación extrínseca: cuando el impulso viene de fuera, no de dentro.
Es el tipo de motivación que se activa por una recompensa externa (dinero, reconocimiento, ascenso, aprobación) o para evitar algo negativo (un castigo, una mala nota, una crítica).
Y ojo — no es algo malo. Todos necesitamos un poco de eso para funcionar.
La gran diferencia con la motivación intrínseca
Para entenderlo fácil:
- La motivación extrínseca te empuja porque hay algo que ganar o perder.
- La motivación intrínseca te impulsa porque simplemente te gusta lo que haces.
👉 Ejemplo:
- Si estudias porque disfrutas aprender: intrínseca.
- Si estudias porque quieres aprobar: extrínseca.
Ambas son útiles. Lo importante es no depender solo de una.
Si solo haces las cosas por el premio, cuando el premio desaparece… la energía también se va.
Tipos de motivación extrínseca
Aunque todo venga de fuera, no todo es igual.
Los psicólogos Deci y Ryan (creadores de la teoría de la autodeterminación) explican que hay varios niveles:
- Externa pura: haces algo solo por el premio o para evitar castigo. Ejemplo: “Trabajo porque necesito el dinero, punto.”
- Introyectada: lo haces por presión interna (culpa, miedo, deber). Ejemplo: “Voy al gimnasio porque me sentiría mal si no voy.”
- Identificada: sabes que es importante, aunque no te encante. Ejemplo: “Estudio porque sé que me ayudará en mi futuro.”
- Integrada: la recompensa se alinea con tus valores y metas personales. Ejemplo: “Trabajo duro porque quiero crecer y ayudar a mi familia.”
Cuanto más “personal” se vuelve la motivación extrínseca, más estable y poderosa es.
¿Por qué funciona tan bien la motivación extrínseca?
Porque somos humanos.
Desde niños aprendemos a reaccionar a recompensas y consecuencias: notas, premios, reconocimientos… y eso nos ayuda a avanzar, sobre todo en cosas que no nos apasionan al principio.
- En el trabajo: los bonos o ascensos motivan.
- En los estudios: las calificaciones impulsan.
- En el deporte: las medallas inspiran.
El problema es cuando solo dependemos de eso.
Si no hay premio, no hay acción.
Por eso, la clave está en combinarla con motivación interna: hacer cosas que además de darnos resultados, nos hagan sentir bien.
Ventajas y desventajas
✅ Ventajas:
- Te impulsa rápido a la acción (perfecta para empezar).
- Crea disciplina cuando cuesta tener ganas.
- Refuerza buenos hábitos si se usa con inteligencia.
❌ Desventajas:
- Dependencia externa: si se va la recompensa, se va la motivación.
- Puede apagar la pasión o creatividad.
- Genera presión y estrés si solo se basa en el resultado.
Cómo usar la motivación extrínseca sin perder la chispa
Aquí van algunos tips prácticos para equilibrarla:
- Ponle sentido al “por qué”. No solo trabajes por el dinero; piensa también en cómo eso mejora tu vida.
- Celebra el proceso, no solo el resultado. Agradece tus pequeños avances.
- Combina recompensas con propósito. Ejemplo: si logras tu meta de estudio, celébralo haciendo algo que disfrutes.
- Evita el castigo como método principal. Funciona a corto plazo, pero destruye la motivación a largo plazo.
- Dale un toque personal a tus metas externas. Si el objetivo te representa, dejará de sentirse como una obligación.
En resumen
La motivación extrínseca es como la chispa que te empuja a moverte cuando te da pereza empezar.
No es la energía que te mantiene encendido todo el camino, pero sí la que enciende el motor.
Y lo mejor es cuando esa chispa se une con el fuego interno —tu motivación intrínseca—.
Ahí es donde ocurre la magia: trabajas no solo por el resultado, sino porque disfrutas el proceso.
Haz las cosas por las recompensas, sí…
pero sobre todo, hazlas porque te hacen crecer.
POR: EQUIPO NOVEDADES 360


